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Cómo dejar de apostar en el casino: pasos prácticos

El juego de azar puede derivar en ludopatía, una dependencia complicada de controlar que afecta finanzas, relaciones y salud emocional, por ello, conocer los pasos para dejar de apostar es esencial. Muchas personas comienzan apostando de vez en cuando, sin darse cuenta de cómo el juego invade su vida.

Dejar de jugar es más que un cambio personal: es un proceso de transformación para recuperar el equilibrio emocional y financiero. Todo el mundo parece saber qué hacer para dejar de apostar, pero la dificultad radica en ponerlo en práctica. Esta guía sobre cómo dejar las apuestas ofrece pasos prácticos, y consejos útiles y aplicables para quienes quieren/necesitan abandonar las apuestas.

por Vladyslav Lazúrchenko

Última actualización:

Cómo empezar el camino para dejar de jugar

El inicio del proceso es la parte que más va a picar, y es algo que hay que tener en cuenta. 

Asumir que existe un problema y tomar la decisión de enfrentarlo no es tan fácil como uno podría imaginar. No es solo reconocer una mala racha, hay que mirar de frente todas las veces que el juego ocupó el lugar de la familia, el trabajo o la salud. Es en este punto, justo donde se aprecia. 

El juego deja un vacío profundo cada vez que se convierte en rutina, robando tiempo, cariño y confianza. 

Aprender los pasos para dejar de apostar ayuda a detener la angustia que causa la pérdida constante de dinero. Es un dolor real, pero reparable, y para eso es esta guía.

Reconocer la necesidad de actuar

Lo primero para saber cómo dejar la ludopatía es reconocer la adicción. Es duro, porque implica tener que aceptar que el juego ha sido capaz de fastidiar momentos, relaciones y sueños. 

Cuando las pérdidas superan las ganancias (cosa que ocurre en la mayoría de las ocasiones) y la ansiedad por apostar aparece a diario, se cruzan límites dolorosos, generando discusiones familiares, noches de insomnio… 

El ludópata empieza a mentir, ocultar, vivir con miedo a ser descubierto, y esto, pesa. Cada excusa duele. El punto de inflexión llega cuando el dolor de seguir jugando supera el miedo a pedir ayuda.

Establecer límites de dinero y tiempo

Controlar las finanzas es importante para aprender cómo dejar de jugar tragamonedas y evitar recaídas. Pero no es solo cuestión de números: cada gasto en el juego implica menos dinero para invertirlo en cosas que realmente son necesarias, como los alimentos, los estudios o el bienestar. Las deudas crecen y crecen, las cuentas no cierran, y el estrés destroza por dentro. 

El hogar se llena de presión, discusiones y mucho miedo al futuro. Establecer límites duros en dinero y tiempo no solo protege de la tentación, sino que reconstruye un fragmento de seguridad que se perdió hace mucho tiempo ya.

  • Retirar solo el dinero justo para gastos diarios: así, el jugador no puede perder lo que no tiene.
  • Cancelar tarjetas de crédito vinculadas a apuestas: se cierra el acceso inmediato al desastre financiero.
  • Configurar alertas bancarias para montos inusuales: cada advertencia es un recordatorio de que se puede volver a caer.

Rutinas ocupadas ayudan a llenar espacios vacíos. 

Más deporte, más conversación, más tiempo para el hogar traen consigo menos juego y por ende, menos dolor. Es fundamental mantener la calma y comenzar el proceso de forma gradual, intentar cortar de raíz no siempre es la mejor opción.

Bloqueo del acceso digital

Las apuestas online son una trampa constante, aprender cómo dejar de apostar online no es fácil. Son de fácil acceso, hay promesas rápidas, se tiene sensación de anonimato… El ludópata puede jugar a cualquier hora, desde cualquier lugar, y esto es un arma que juega en su contra. Esto multiplica la ansiedad y el control se pierde mucho más deprisa. El bloqueo digital no solo es recomendable, es vital. Usar herramientas como BetBlocker, Gamban o Net Nanny (esta última más genérica) marca la diferencia entre una recaída y una oportunidad de cambio. 

Para entender cómo dejar de jugar al casino, hay que asimilar que el daño económico y emocional es real. Más información sobre cómo identificar y tratar la ludopatía está disponible en Jackpot Sounds.

Pasos prácticos para saber cómo dejar el juego

Si bien la motivación inicial es importante, por no decir que es imprescindible, dejar de apostar requiere de acciones concretas. A continuación, se presenta un listado de pasos aplicables a diferentes contextos, desde el control financiero hasta estrategias emocionales.

1. Elaborar un diario financiero

Registrar ingresos y gastos ofrece una fotografía real de la magnitud del problema. Este es uno de los primeros pasos para dejar de apostar. En muchos casos, los jugadores desconocen cuánto han perdido hasta que lo ven anotado. Este ejercicio también ayuda a identificar prioridades y cortar con gastos innecesarios.

Ejemplo de registro simple:

Día

Ingreso

Gasto

Motivo

Balance diario

Lunes

50 €

20 €

compra alimentos

+30 €

Martes

0 €

0 €

-

+30 €

Miércoles

0 €

0 €

-

+30 €

Jueves

0 €

50 €

apuesta online

-20 €

Este tipo de tablas no solo hacen evidente la pérdida, sino que permiten analizar patrones de riesgo: qué días es más habitual apostar o en qué circunstancias surge el impulso.

2. Delegar el control del dinero

Cuando la tentación supera la voluntad, una medida práctica es ceder el manejo de las finanzas a alguien de confianza. Por ejemplo, un familiar puede encargarse de la administración de las cuentas y del pago de facturas. Esto reduce las posibilidades de recaída impulsiva.

3. Sustituir el juego por nuevas rutinas placenteras

El juego no es solo un hábito; es una búsqueda constante de emoción, de adrenalina y, muchas veces, una forma de escapar del vacío interno. Para quien apuesta, esa sensación de riesgo, de suspenso y de esperanza intensa genera un pico emocional que parece llenar un hueco profundo. Pero cuando se deja de jugar, ese vacío se hace más visible y duele. No basta con “hacer algo” para pasar el tiempo, porque el desequilibrio emocional persiste.

Sustituir el juego implica encontrar actividades que reproduzcan emociones positivas reales. 

Si queremos saber cómo dejar de jugar a la ruleta, por ejemplo, tendremos que compararla con la satisfacción de superar un reto físico, la incertidumbre sana de si se logrará alcanzar ese objetivo, la emoción de aprender un idioma nuevo y medirse en un plazo, la conexión humana y sentido que aporta el voluntariado, o la creatividad liberada pintando o escribiendo. 

Estas experiencias no solo ocupan el tiempo, sino que curan el alma, reconstruyendo la capacidad de sentir sin depender del juego. El alivio no es momentáneo ni artificial, sino profundo y constante.

No se trata de llenar un silencio con ruido, sino de sustituir una emoción dañina por un sentimiento auténtico de logro, calma o alegría. Paso a paso, el corazón comienza a latir con esperanza en lugar de ansiedad.

4. Activar la autoexclusión en plataformas de apuestas

La autoexclusión es una herramienta que obliga a los casinos online a impedir el acceso del usuario cada vez que intente iniciar sesión. Una vez activada, las plataformas no permiten deshacerla fácilmente, lo que añade un nivel de protección.

Herramienta de autoexclusión

Ámbito de aplicación

Duración

Coste

BetBlocker

Apps y páginas de apuestas

Permanente o temporal

Gratuito

Gamban

Apps y webs

Suscripción mensual/anual

De pago

Autoexclusión oficial DGOJ

Todas las casas legales en España

Variable (desde 6 meses)

Gratuito

5. Evitar estímulos sociales y publicitarios

La presión del entorno puede ser uno de los peores disparadores. La recomendación es reducir el contacto con amistades centradas en las apuestas y silenciar notificaciones de publicidad. También resulta útil darse de baja de newsletters de casinos y bloquear anuncios desde navegadores.

6. Manejar el estrés con técnicas alternativas

Las apuestas suelen ser un escape frente a la ansiedad. Por eso, aprender técnicas de manejo del estrés es clave: ejercicios de respiración, meditación guiada, escritura emocional o terapias de relajación. La idea es cortar el círculo en el que el estrés conduce directamente al juego.

Cómo dejar juegos específicos

Cada modalidad de juego tiene particularidades que lo hacen más o menos adictivo. Por eso, aplicaremos estrategias diferenciadas para casos concretos.

Cómo dejar de jugar a las máquinas tragamonedas

Las tragamonedas o tragaperras son rápidas, constantes y silenciosas, lo que las convierte en una de las mayores causas de compulsión. Para dejar de jugar a las máquinas:

  • Evitar bares, tiendas o locales que dispongan de las máquinas siempre visibles.
  • Eliminar toda app de tragaperras del móvil.
  • Identificar horarios de mayor riesgo y sustituirlos por actividades.
  • Anotar pérdidas acumuladas para recordar el efecto real del hábito.

Este tipo de juegos puede ser reemplazado con rutinas más lentas que generen también una "recompensa", como cocinar o resolver acertijos y juegos mentales no monetarios.

Cómo dejar de jugar a la ruleta

La ruleta provoca una ilusión de control, pero en realidad está basada en el azar puro. Para dejarla:

  • Implementar bloqueadores en casinos que ofrezcan ruleta online.
  • No asistir a lugares físicos donde el acceso a la ruleta sea inmediato.
  • Detectar situaciones de riesgo emocional (aburrimiento, frustración) y evitarlas.
  • Usar técnicas de distracción inmediata, como llamadas telefónicas a familiares cuando aparezca la tentación.

Ayuda profesional

Las medidas personales resultan útiles, pero el acompañamiento profesional multiplica las posibilidades de éxito, porque una vez se entra, se necesita ayuda para dejar de jugar en los casinos.

Psicoterapia y tratamiento especializado

La terapia cognitivo-conductual es de las más efectivas y más estudiadas, ya que ayuda a modificar pensamientos distorsionados que alimentan las apuestas. También es habitual recurrir a programas grupales que permiten compartir experiencias y soluciones prácticas. Conocer gente que han salido de situaciones similares es sin duda un gran valor añadido.

Recursos y asociaciones

El apoyo externo multiplica las opciones de éxito. Las siguientes instituciones (españolas) no solo proporcionan información, sino acompañamiento directo y herramientas prácticas.

  1. Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ)
  2. Jugadores Anónimos
  3. Asociación APAL
  4. FEJAR (Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados)

Cómo evitar recaídas

Dejar de apostar no significa estar completamente a salvo. Las recaídas a veces forman parte del proceso de recuperación, pero no deben interpretarse como fracasos absolutos, para nada. Son algo normal. 

Comprender por qué ocurren y cómo minimizarlas es clave para sostener los avances y construir una vida libre de juego. Mantenerse firme es un desafío constante que requiere herramientas, disciplina y apoyo continuo.

Identificación de disparadores

Cada persona tiene sus propios gatillos emocionales o situacionales que disparan la necesidad de apostar: puede ser la presión social, la publicidad de casinos, el estrés acumulado o incluso cosas tan básicas y simples como el aburrimiento. 

Conocer a fondo cuáles son estos disparadores personales es el primer paso para anticipar y neutralizar esos impulsos.

Es fundamental crear un listado mental o escrito de estas situaciones para estar alerta. Por ejemplo, si acudir a ciertos bares o juntarse con determinados amigos genera la tentación, lo mejor es evitarlo, aunque duela. 

También aprender a reconocer las señales internas, como ansiedad, inquietud o pensamientos obsesivos, que siempre vienen antes de la recaída, permite intervenir a tiempo con estrategias alternativas, como llamar a un apoyo o distraerse con una actividad sana.

Construir y fortalecer una red de apoyo

Sentir soledad es peligroso. Mantener contacto frecuente con familiares, amigos confiables o grupos especializados evita ese aislamiento demostrado como factor de riesgo.

No hay que relacionar estar acompañado con estar vigilado. La compañía permite sentir que alguien entiende, apoya y está disponible para hablar en momentos de debilidad. 

Participar en reuniones de grupos de apoyo, como Jugadores Anónimos o terapias grupales, ofrece vínculos emocionales que refuerzan el compromiso con la recuperación. Esta red debe ser accesible y activa, no solo para momentos de crisis, sino como parte de la rutina diaria.

Nuevas rutinas permanentes

Reemplazar el tiempo y la energía destinados al juego por actividades significativas y estructuradas es fundamental. 

Marcar objetivos concretos, ya sea inscribirse en un curso, iniciar un emprendimiento o planificar actividades familiares proactivas, quita espacio mental y físico a la tentación.

Estas rutinas no deben ser temporales ni improvisadas, sino incorporadas al estilo de vida a largo plazo. Hay varios aspectos que ayudan mucho a tener un propósito y minimizar el aburrimiento que nos lleva muchas veces a apostar:

  1. Planificar el día.
  2. Definir horarios para actividades saludables
  3. Tener hobbies.

Además, involucrarse en proyectos concretos genera la anticipación y emoción saludables que el juego proveyó, pero sin sus riesgos destructivos. La construcción de nuevas metas es, en esencia, la reconstrucción de la autoestima y la confianza.

Refuerzo positivo constante

Celebrar los avances es tan importante como frenar las recaídas. Premiarse por semanas o meses sin apuestas con actividades saludables, como una excursión, una cena especial, un pequeño viaje o una experiencia nueva… todo esto refuerza la motivación y el compromiso.

Este refuerzo positivo no debe subestimarse: cada logro es una victoria contra la adicción. Reconocerlo con premios tangibles y emocionales fortalece la percepción de control y la recompensa natural, disminuyendo la necesidad de buscar la emoción en el juego.

La constancia en estos reconocimientos nos saca del círculo vicioso y su antítesis, el ciclo virtuoso: progreso, celebración, más ganas de seguir adelante.

Mantenerse libre del juego es un camino que exige vigilancia activa y cuidado personal diario. La prevención de recaídas no es cosa de un día, es una rutina continua que fortalece cuerpo y mente. Conocer los disparadores, apoyarse en la red, aplicar nuevas rutinas y reforzar logros permite transformar la voluntad en hábitos sólidos. Para siempre.

Nada está garantizado, pero la preparación y la consciencia aumentan exponencialmente la probabilidad de éxito. El camino puede ser largo, pero cada día que pasa, es un día más cerca del objetivo. Hay que luchar por él.

Conclusión

El camino para dejar de apostar no es inmediato ni lineal: implica reconocer el problema, crear estrategias, apoyarse en herramientas tecnológicas y buscar ayuda profesional. Sin embargo, cada pequeño paso marca diferencia.

El control financiero, los bloqueos online, la autoexclusión y la sustitución del hábito con nuevas rutinas permiten romper progresivamente con la ludopatía.

Dejar el juego es posible. Se trata de construir, paso a paso, una vida más estable, libre de la presión económica y emocional que generan las apuestas. Hay que querer. Lo principal es ponerse objetivos como dejar las tragaperras o dejar de apostar. Una vez sabemos lo que queremos, solo queda un paso. Luchar por ello.